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Ideología, sujeción y silencios del ‘Otro’ en Après moi, le déluge.

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Ideología, sujeción y silencios del ‘Otro’ en Après moi, le déluge.

La pieza de Cunillé, Après moi, le déluge (2008), nos coloca en una ambientación de carácter casi neutro: lo que es la antesala de una habitación de hotel en Kinshasa. En cambio, tras las conversaciones entre un individuo de negocios occidental, el ‘Hombre’, y una mujer local que ejerce como la ‘Intérprete’, se articula un complejo escrito teatral donde se explicita una lucha o conflicto entre el plano ideológico y subjetivo. Es así como esta obra intercala un contexto situacional…
La pieza de Cunillé, Après moi, le déluge (2008), nos coloca en una ambientación de carácter casi neutro: lo…

La pieza de Cunillé, Après moi, le déluge (2008), nos coloca en una ambientación de carácter casi neutro: lo que es la antesala de una habitación de hotel en Kinshasa. En cambio, tras las conversaciones entre un individuo de negocios occidental, el ‘Hombre’, y una mujer local que ejerce como la ‘Intérprete’, se articula un complejo escrito teatral donde se explicita una lucha o conflicto entre el plano ideológico y subjetivo. Es así como esta obra intercala un contexto situacional en la explotación del coltán, con una profunda inserción en cómo la cultura y las dinámicas de poder constituyen nuestro plano identitario y, sobre todo, nuestra casilla de salida en el mundo.

La articulación del ‘Otro’ y las tramas ideológicas:

La obra abre con un guiño sobre el Zaire y un Rolex robado (Cunillé, 2008), un empezar que ya nos introduce en una mirada colonial. La escena nos explicita una manifestación casi propia del ‘Orientalismo’ que describe Said (1991): una forma de pensamiento bajo las bases de distinción ontológica entre lo que es ‘Oriente’ (o tal como apunta, el ‘Otro’ colonial) y ‘Occidente’. El individuo occidental no llega al país africano a introducirse y empaparse de sus rasgos culturales, sino que aparece para extraer riqueza, bajo una línea de actuación en el que el poder moderno ha modificado la identidad del ‘Otro’. Tal y como apunta el mismo, la cultura no resulta un lugar plácido, sino un «campo de batalla» donde se enfrentan casuísticas políticas e ideológicas (Said, 1996).

Desde la visión de Althusser (2008), el Hombre (en mayúsculas) actúa bajo la influencia de unos Aparatos Ideológicos del Estado, tales como el sistema económico y educativo, que fortifican la reproducción de relaciones de producción capitalistas. Para este individuo occidental, ‘Hombre’, el continente africano, en su conjunto, es un escenario donde aplicar su eficiencia: «(…) lo único que nos salva a nosotros, los hombres de negocios, es la eficiencia» (Cunillé, 2008, p. 497). La eficiencia de generar, acumular e invertir en capital. En este preciso instante, el plano ideológico actúa interpelando al sujeto como un agente libre de actuación, mientras que, en realidad, «camina por sí mismo», siguiendo un patrón establecido previamente por una clara estructura de poder y de clase (Althusser, 2008).

Subjetividad y la intención de ‘sujeción’:

En el vínculo entre el ‘Hombre’ y el ‘Otro’, la ‘Intérprete’, aparecen interrelacionadas las visiones de Butler (2010a) sobre aquello que denomina ‘los mecanismos psíquicos del poder’. Según la misma, la sujeción es un proceso mediante el cual uno, como ser individual, se vuelve subordinado al eje de poder y, a su vez, se convierte en sujeto. La ‘Intérprete’ aparentemente se encuentra bajo esa subordinación con una intención casi ‘apasionada’. Butler (2010a) indica cómo el sujeto depende de la expresión de poder para su propia formación; por lo tanto, el precio de la intervención y existencia en lo social es, en su propia esencia, una forma de sumisión.

La ‘Intérprete’ es consciente de que el ‘Hombre’ puede percibirla casi como una ‘pieza’ más del paisaje, dentro de un vínculo en el que el sujeto aparece como un individuo «lisiado», desprovisto de una mirada digna o legítima (Cunillé, 2008). Este instante puede entenderse como una interpelación: el sujeto se reconoce en la llamada de la ley o en la mirada del ‘amo’ y, al girarse, se constituye y se percibe a sí mismo como sujeto de esa ideología (Althusser, 2008). Butler (2010b) examina ese giro, la «media vuelta», como un ejercicio de complicidad donde la conciencia florece a través de una auto-atribución de culpabilidad. La ‘Intérprete’, al ser consciente y aceptar su posición y papel dentro de la narrativa, cumple y garantiza la prolongación del intercambio dialéctico, siendo también la perpetuación de su subalternidad.

Múltiples tensiones entre ‘sujeción’ y ‘subversión’:

Cuando la ‘Intérprete’ adopta la posición de ‘negociadora’ y plantea al ‘Hombre’ una propuesta transaccional, consistente en que el sujeto ‘Occidental’ lleve al hijo de la subalterna a Europa (Cunillé, 2008), la escena revela una forma de sumisión casi extrema. En ella prevalece el deseo de insertar al hijo en el mismo engranaje que opera como sistema de explotación. Butler (2010a) afirma que la ‘agencia’ no es una oposición externa al poder, sino una forma reiterativa de articular las mismas reglas y normas que las producen.

La ‘Intérprete’, de alguna forma, subvierte la mirada del otro individuo, cuando revela que su hijo murió hacía dieciséis años (Cunillé, 2008). Toda la conversación anterior entre los protagonistas había sido una construcción, un ficticio, un espejismo donde había articulado y alterado los deseos del ‘Occidental’ para casi coaccionarlo a enfrentarse a su propio vacío. El sujeto subalterno, en palabras de Carbonell i Camós (2025), sabe encontrar las fisuras del discurso hegemónico para poder así, hacer emerger su propio plano de realidad, su propia verdad. La mayoría de veces, a través de la propia toma de posesión de la palabra o exclusiones y silencios. La pieza culmina con el ‘Hombre’ sumido en un carácter melancólico que dicta los «límites de la subjetivación» (Butler, 2010a, p. 40). La ‘Intérprete’, a través de la herramienta discursiva y colocación subjetiva de su plano de realidad, su ‘síntoma’, es capaz de descolocar el relato imperialista del que va cargado el pensamiento ideológico del ‘Hombre’ (Carbonell i Camós, 2025).

Últimas apreciaciones:

Après moi, le déluge (2008), nos presenta un acercamiento a la subjetividad como un campo tensionado. Si bien, a través de Althusser (2008), se nos advierte de una ideología que nos ‘sujeta’, otras, como Butler (2010a,b) y Cunillé (2008), nos hacen recordar que la oportunidad de subversión se encuentra en la repetición y perpetuación de estas normas. El contexto geográfico y sociocultural planteado por Cunillé (2008) no resulta pasivo, sino una articulación, que en un momento de ‘sujeción’ extrema, es capaz de advertir al plano occidental de su propia desorientación ideológica y disciplinaria.

Recursos consultados: 

Althusser, L. (2008). Ideología y aparatos ideológicos del Estado. En L. Althusser, La filosofía como arma de la revolución (pp.102-151). Madrid: Siglo XXI.

Butler, J. (2010a). Introducción. En J. Butler, Mecanismos psíquicos del poder (pp. 11-41). Madrid: Cátedra.

Butler, J. (2010b). La conciencia nos hace a todos sujetos. La sujeción en Althusser. En J. Butler, Mecanismos psíquicos del poder (pp. 119-145). Madrid: Cátedra.

Carbonell i Camós, N. (2025). Cultura i subjectivitat [Apuntes académicos]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC)

Cunillé, L. (2008). Après moi, le déluge. En L. Cunillé, Deu peces (pp. 449-507). Barcelona: Edicions 62.

Said, E. (1991). Introducció. En E. Said, Orientalisme (pp. 15-39). Vic: Eumo.

Said, E. (1996). I. Territorios superpuestos, historias entrecruzadas. En E. Said, Cultura e imperialismo (pp. 35-73). Barcelona: Anagrama.

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